 Claves La clave, como concepto, tiene tres variantes: por un lado, el instrumento (al que nos podemos referir también como claves); en segundo lugar, es un patrón rítmico (aunque quizá sería más correcto denominarla “concepto rítmico”, ya que en realidad son varios patrones); y en tercer lugar es, sobre todo, la base para interpretar "correctamente" la música afrolatina. La clave es la “columna vertebral” donde se apoya toda la música latina, que junto con los patrones de cáscara, cencerro, etc. formarían el “esqueleto”. Estos patrones son extensiones de la clave, se generan en base a ella. Así mismo, se relaciona de forma paralela con el resto de patrones de los demás instrumentos (congas, bongos, timbales…). Tiene sus orígenes en África occidental y central. La clave africana se pidió prestada al Abakua, ritmo ritual Carabali, y después rápidamente introducida en la mayoría de los ritmos ternarios como el Bembe, la Columbia y El toque de güiro. En Latinoamérica, los dos países principales que han introducido estos patrones en sus tradiciones musicales, tanto en la música sagrada como profana, son Brasil y Cuba. La clave, como instrumento, son dos palos macizos de madera (de diferentes clases) o fibra. Por lo general uno de ellos tiene un sonido más agudo que el otro. Tienen un diámetro aproximado de 2’5 cm y una longitud de unos 20 cm. Uno de ellos lo cogeremos con una mano formando una especie de copa, de manera que la propia mano sirve de caja de resonancia. Con el otro golpeamos en el centro del primero. La “dirección” de la clave El patrón de clave está formado por dos compases de cuatro tiempos cada uno, con tres golpes en un compás (el “tres” de la clave o también llamado “tresillo”) y dos en otro (el “dos”). Según en qué compás se empiece, se dice que la clave va en dirección 3-2 o 2-3. Originariamente no existía el concepto de dirección de la clave, únicamente había una clave que comenzaba con una nota en el primer tiempo del primer compás (lo que ahora sería la clave 3-2). En los estilos tradicionales o folclóricos la dirección será siempre 3-2, aunque el resto de instrumentos puedan entrar de manera inusual y sugerir una dirección diferente. El concepto de dirección aparece a partir de las orquestaciones de música popular y de jazz. La dirección de la clave se da en la primera medida y no cambia ya, salvo que un arreglo particular suprima o añada una medida, lo que tiene como efecto invertir la frase de toda la orquesta. En algunas composiciones los arreglistas usan ambas direcciones de la clave en diferentes partes del tema.
Clave africana Es el origen de la clave afrocubana. La clave africana se escribe sobre un compás 6/8, por lo que se denomina también clave 6/8. Siempre se toca en dirección 3-2. Clave de rumba La clave de rumba surge de adaptar la clave 6/8 o clave afro a un compás binario. Se utiliza en los ritmos folclóricos: Comparsas, Guaguanco, Mozambique, etc. 
Clave de son La clave de son antigua estaba escrita sobre un compás 2/4. La clave de son contemporánea se escribe en un compás 4/4. Se diferencia de la clave de rumba en la posición de la tercera nota de la parte “tres”. Se utiliza en la estructura de músicas populares como el Son, el Son Montuno, la Guajira, el Cha Cha, etc. 
Referencias: - FORCADA, Daniel. “La Clave”. En: Método de percusión afro-latina (salsa). Ed. Music Distribución, S.A. - GENTON, Daniel. “La Clave”. En: Les Tumbaos de la Salsa: Percussions et Musiques Afro-cubaines. Editions Musicales Francaises, 2000. p. 16-25 - PERTOUT, Alex. Clave concepts; Afro Cuban Rhythms [en línea]. 2000 [ref. de 3 de febrero de 2007] http://pertout.customer.netspace.net.au - PEÑALOSA, David. Writing out clave [en línea]. [ref. de 6 de febrero de 2007] http://www.bembe.com/cgi-bin/SoftCart.exe/store/drclave.html?L+scstore+nvcq4106ffbcfebc+1170763376
|