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1. Independencia Los percusionistas utilizamos cada vez más técnicas de batería al tocar, no sólo al usar baquetas sino también cuando se toca con las manos. Así mismo también los pies entran en juego, al utilizar pedales de bombo para tocar cencerros, claves, etc., sujetos a soportes. Es importante, por tanto, desarrollar la independencia con ejercicios que nos obliguen a ejecutar patrones diferentes con cada mano y cada pie. Un ejemplo sencillo puede ser tocar un patrón de son en las congas al tiempo que se marca un patrón de clave con el pie. 2. Matices y velocidad A fin de conseguir mayor control sobre los diferentes instrumentos, es aconsejable practicar el mismo ejercicio pero tocándolo con diferentes volúmenes: piano (p), medio fuerte (mf) y fuerte (f). Igualmente debemos practicar a tres velocidades distintas: muy despacio (lento), marcando la negra de metrónomo entre 40 y 50; medio tiempo (allegro), tempo entre 100 y 120; y deprisa (presto) lo más rápido que podamos. Para esto deberemos estudiar siempre con metrónomo, además de que nos ayudará a saber si mantenemos el tiempo y nos ayudará a ver nuestra progresión en cuanto a velocidad. 3. Escúchate Debemos acostumbrarnos y ser capaces de escuchar, tanto nuestro sonido como el del metrónomo (en el caso del estudio) o los demás músicos que puedan estar tocando con nosotros. 4. Postura Un aspecto de gran importancia es la postura a la hora de tocar. Debemos estar lo más relajados posible, manteniendo la espalda recta y los hombros hacia abajo, proyectando el sonido hacia fuera. Hay que aprovechar el peso de nuestros brazos al dejarlos caer sobre el instrumento, para conseguir un sonido fuerte, con volumen, sin necesidad de golpear con mucha fuerza, lo que evitará que nos cansemos más de lo necesario. 5. Uno, dos, tres, cuatro… A la hora de practicar, ya sea técnica o ritmos, debemos acostumbrarnos a contar los compases, los tiempos y las subdivisiones de los tiempos para saber dónde estamos y qué estamos tocando.
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