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Dos ideas están a la base del Sistema Orff: La primera es que nadie es completamente amusical, y que , con un poco de adiestramiento sostenido, todo el mundo puede desarrollar alguna percepción del ritmo, las alturas y las formas musicales, y puede tomar parte en grupos de improvisación creativa. La segunda, que en música la complejidad no es necesariamente directamente proporcional al valor: la música más simple es en sí tan valiosa como la más compleja. La pretensión Orff en sus clases era la de hacer música, aunque a un nivel elemental, pero con la misma dignidad que lo hacen las orquestas profesionales. Por eso se habla en ocasiones de "micromundo Orff", como reflejo del "macromundo" musical general. Además, Orff siempre enfatizó la necesidad de aprovechar todos los recursos disponibles para establecer puntos de contacto entre el "micromundo" escolar y el "macromundo" de la música en general. Su planteamiento holístico de la formación musical parte del ritmo como sustrato básico e inherente que combina y unifica música, danza y palabra en un solo lenguaje, cuya expresión se canaliza, desde un punto de vista formal, a través de la improvisación y la creación, empleando la técnica del "ostinato" como estructura formal del fondo.
En cuanto a los materiales, al estar dirigido a personas sin formación musical previa, el Sistema Orff comienza empleando sonidos de percusión corporal y gestos para la comprensión rítmica, y emplea inicialmente la voz como instrumento más inmediato y natural. Posteriormente se incorporan instrumentos simples (percusiones de variados tamaños, formas y sonidos), y más tarde la flauta, incluso el violín y otros instrumentos. Para conseguir que personas sin formación previa desplegaran su creatividad en improvisaciones y creaciones, Orff simplificó deliberadamente los materiales: un vocabulario basado en intervalos diatónicos, pentatónicas y tríadas, y unas técnicas compositivas inspiradas en la estratificación textural del gamelán y en los movimientos de voces paralelos del "organum" primitivo y el "fauxbordon" proporcionan una base suficientemente sólida para iniciarse, tanto en formas simples y unitarias como en estructuras de varias partes.
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